Pages

  • Inicio
  • Sobre mí

Los ojos son ciegos, hay que buscar con el corazón

    • Última entrada
    • Entrada más antigua
    • Instagram

    Hay una razón por la que no me gusta nada la religión, y no es precisamente porque no me crea algunas cosas que dice la Biblia. Si realmente ocurrieron o no, lo ignoro, pero detesto el fanatismo. Es algo que produce que mi cara se arrugue involuntariamente y se tuerza en una mueca de rechazo y quizás algo de compasión. Nunca he entendido la devoción, es algo que me aburre profundamente. Las personas tenemos emociones y gustos; ambas cosas nos hacen rodearnos de otras personas y de situaciones que encajen con nosotras y nos aporten algo. Sin embargo, vender tu alma a una entidad invisible que no ha demostrado nunca que realmente esté escuchando no tiene sentido para mí. 

    No me gusta que me endiosen y me coloquen en un pedestal como si fuera una especie de salvadora o estuviese a punto de hacer un gesto que obligase a cualquiera a ponerse de rodillas. Aborrezco las reverencias... No hay nada más aburrido en este mundo. Que alguien te vea como su diosa y te trate como tal es algo que nunca voy a lograr entender, trayendo regalos a tus pies y besando los lugares por los que pasan tus zapatos. ¿Qué diferencia hay entonces entre hincar las rodillas ante un dios y hacerlo con un anillo en una caja? 

    No pretendo tener la respuesta para todo, pero sí que la tengo para esto: aburrimiento, fastidio, desgana, un profundo hastío que me recorre el alma. La verdadera luz para mí es lo intrínsecamente genuino que es el amor: esa persona que te ve y de repente su día ya es un poco mejor, un mensaje bonito que te desee que te vaya bien en lo que sea, un momento improvisado que termine con un _"Me lo he pasado genial contigo"_, un abrazo sincero ni muy intenso ni muy corto.

    Para mí, la mejor forma de captar mi interés es la sencillez del amor y su genuina forma de nacer y crecer. Una rueda que no necesita que nadie la empuje para rodar. Es lo más parecido a una verdadera aventura. 

    Y yo amo las aventuras.

    Continue Reading

    No pienses que te dejaré robarme el tiempo, porque si de algo no voy sobrada, es de eso. No creas que voy a dejarte entrar para supervisar mis pasos o apretar el nudo del lazo que adorna mi pelo. No era eso lo que imaginaba ni es un yugo lo que quiero vivir con intensidad. 

    A veces, puedo resultar distante e incluso áspera para quien me saborea, pero solo me estoy protegiendo por si vuelven a romperme el hielo de un golpe en lugar de esperar a que ceda. Y no, nunca he sido fría; para frío, ya tengo bastante con mis manos cuando no es verano en la boca de mi estómago. No me gustan las personas frías ni los sentimientos en blanco y negro, yo vivo a todo color con seis de los colores que componen el arcoíris. 

    Tengo un corazón que alimentar y que late con fuerza, que ansía pegarse a otro pecho y comprobar que hay más como él. Ahora todo cuadra, porque las manos frías coexisten con corazones calientes que impiden que el cuerpo vuelva a congelarse. Y por mucho que vengas junto a mí cuando llegue diciembre, me gustaría que fuera un beso tuyo lo que me sorprendiera y no una tormenta de granizo en plena primavera. Sé que puedo caminar, pero no quiero resbalarme otra vez en el hielo. No concibo el amor de color gris ni los besos que saben a escarcha. Porque esa gente tan feliz son referentes para mí y porque el pecho no es lugar para albergar tanto frío. Sin embargo, para que alguien pueda descongelarse al final del cuento, ha debido de estar helada antes. Nunca he llevado bien los meses como diciembre y enero, y creo que por eso mis manos cargan con todo el frío que mi corazón ya no acepta. 

    Intenté ser distante y misteriosa, una persona hecha de invierno... Y no me gustó nada. Pensaba que eso era ser valiente, creía que así me querrían y me querría más. Tuve una idea equivocada del éxito y traté de darle la vuelta a mi corazón faltando a la verdad. Intenté muchas veces verme en blanco y negro mientras que agosto gritaba desde mis entrañas. Yo no soy esa persona misteriosa e idealizada, a mí me gustan las flores y el sonido de una guitarra, me gusta hablar de emociones y llorar viendo dramas. Me he quitado el traje, ya no tengo más disfraces. Me protegeré sin alejarme, me salvaré sin encerrarme; esta vez no habrá torre ni dragones. Me basta con haberme enfrentado al dolor para reconocerlo en los ojos de otros y también en los míos. Una vez en diciembre... Me basta una y para siempre.

    Continue Reading

    Esta vez no vengo a disparar a bocajarro mi poesía en el papel, porque no me interesa adornar con símiles el nudo que me aprieta la garganta. Quizás me salte alguna coma, pero solo quiero hacer un agujero para que la jarra gotee y poco a poco se vaya vaciando. Necesito purificar mis ideales, bajar los pies al suelo y que, a poder ser, no me duela el golpe. Dicen que las personas que tienen carácter son las más despegadas, y es mentira. Las personas que hablan de manera pasional, aquellas a las que les pesan las palabras, las que siempre parecen enfadadas son las que más heridas están. Sufren por ser las más sensibles de todas, con todo lo que las rodea influyendo de alguna manera. Los detalles, los abrazos y la dedicación del tiempo suele ser su lenguaje del amor. Esta vez no quiero quedarme esperando a la inspiración para escribir una frase realmente buena y arrancar una sonrisa mental a quien me lee. Solo quiero vaciar aunque ya me sienta bastante vacía en realidad. 

    Empiezo a preguntarme si el problema lo tengo yo, si no he hecho las cosas bien y si mi forma de entender la vida es demasiado particular para este mundo. Aunque fuera por una vez, me gustaría salirme con la mía y sentir que mis personas me necesitan. No quiero que nadie me necesite, siendo honesta, así que creo que lo único que busco es calmar esta sensación de soledad que siempre me queda al haber sido la más sensible, la más vehemente y la que más se esconde a veces detrás del humor. Acabo pagando un precio alto por querer y querer que me quieran y no debería ser así. Todo lo que funciona, funciona solo, sin empujones ni insistencias. Hay relaciones que van rodadas, como un balón cuesta abajo, y que no te sorprenden con facturas después. Hay personas que te dan amor sin condiciones, que se asoman a tu cuarto y te arropan antes de irse a dormir. Esas solían ser mis personas, pero ahora siento que no paro de mendigar su cariño porque estoy muy necesitada de él. Me alimento de los abrazos y del amor de la gente y estoy más hambrienta que nunca. Me cuesta verme de esta manera y me gustaría poder rodearme con mis brazos como ya hice antes para curarme, pero, por algún motivo, ya no me basta con mi amor propio. 

    Que no te engañen, yo ya bien he aprendido que Gruñón no era el enanito más arisco, sino el más sensible y, quizás, el más inseguro de todos. Y así se cierran los círculos: las cosas no tienen por qué ser lo que parecen ni parecer lo que realmente son. Todo guarda un significado, pero hay que saber mirar para ver. 

    Solo vengo a decir que esta vez me gustaría que la suerte estuviera de mi parte para quedarme con la chica, para arreglar las cosas, para que mis amigas me cojan la mano bien fuerte, para que me llamen y me digan que si yo no voy, no es lo mismo. Me gustaría que por una vez, el cuento se cerrase con un final bonito y sencillo. Con una historia del montón me valdría si eso significa no volver a perder, porque estoy cansada de eso. Intento consolarme, reconfortarme recordando que lo que doy dice más de mí que de quien lo recibe, pero a veces eso ya no basta. Estoy cansada de darlo todo y perder, y quizás soy yo la que está confundida y puede que haya cosas que se me hayan escapado, no lo sé. Puede que esté en un momento en el que sentir no me sale bien y no me acuerde de cómo se habla sin trabarme ni cómo hacer callar a los putos complejos.

    Supongo que lo único que intento decir es que estoy triste y empachada de vivir en canciones y pensamientos de lo que quiero que ocurra pero nunca lo hace. Me inunda la felicidad cuando estoy con quien me mantiene el corazón caliente, pero vuelvo a sentir una indescriptible tristeza cuando llega el domingo y me voy de la capital, volviendo a este pueblo con complejo de ciudad donde mis sueños nunca se cumplen.

    Continue Reading

    Cuántas veces te habré pensado... Como se suele decir, he perdido la cuenta: de todas las situaciones que he creado en mi cabeza, de todas las veces que he imaginado conocerte en diferentes circunstancias, de la cantidad de ocasiones que he tenido para besarte en la ficción de mi mente... Y no sé cómo será tu olor de verdad, pero en mis pensamientos hueles a ropa limpia y a libros sin estrenar. Ya no sé qué más darle a esta cabecita para que deje de pensarte por un momento, porque ahora me parece que cualquier canción sería ideal para crear un recuerdo de algo que aún no haya sucedido, dibujando un momento que se quede entre las dos.

    Cuántas veces habré acabado diciendo tu nombre sin que hayas tocado mi piel... Sin comprobar si realmente hueles como yo creía y besas como he soñado. Y a veces me da por pensar en cómo suena tu voz cara a cara y en qué harás antes de dormir. 

    Con la de cosas de las que podríamos estar hablando ahora mismo y tú decides no cruzarte aún en mi camino. Se me ocurren cientos de bromas para hacerte reír, y qué bonito sería escucharlo en primera persona. No te conozco y ya estoy convencida de que tu risa sería de mis sonidos favoritos y tu temple un espejo en el que mirar. Sé que te robaría las zapatillas y algún que otro beso para hacerte callar.

    Cuántas veces he pensado en cómo repararías en mi altura, en lo poco que tardaríamos en comparar nuestras manos y reírnos por ser demasiado obvias. Porque sí, es obvio que seríamos un buen equipo aunque de momento no haga más que soñar contigo. Y me valdría cualquier día, cualquier estación y la hora que elijas, porque si se hiciera realidad mi fantasía, lo nuestro tendría mucho más de voluntad que de azar. Hay canciones que ya me recuerdan a ti sin conocerte. 

    Qué bonito sería o tal vez será, no sé bien cómo conjugar el verbo, pero sí tengo claro que querer, quiero, y que arder, ardo en deseos de tenerte en mi vida y usar el presente cuando te diga "Te quiero". Quizás estoy corriendo mucho, pero es imperativo que nos encontremos para tener la oportunidad de demostrarte que siempre se trata de actitud, y que la mía es la de hacerte mi futuro perfecto. Puede que sepa que encajaremos sin ni siquiera haber hablado contigo, que me gustaría darte algo que guardes siempre en los bolsillos y que el único condicional que admitamos sea un "¿Bailarías conmigo?". Da igual que la vida tenga otros planes, no nos afectará, porque si te quedas conmigo yo seré tu coartada, diles que no podrás.

    ¿Qué me dices? ¿Nos quedamos con los "¿Y si...?" o cruzamos nuestros caminos?

    Continue Reading

    Creo que me toca aceptar que siempre voy a quererte, porque es algo atemporal. Es momento de enfrentar el hecho de que forma parte de mí sentir esto. Ni el tiempo ni el espacio pueden borrar lo que me haces sentir, y no me refiero solo a los ojos que te ven de esa forma, porque me has recordado que el vello se eriza por muchas razones. Contigo he sentido la felicidad de vivir momentos de película. Y justo cuando peor estábamos y casi tenía decidido apartarme del camino, suena esa canción en la radio, encuentro esa carta ordenando mi cuarto, huelo esa colonia... No digo que exista el destino, pero a veces la vida te grita dónde te estás equivocando.

    Debo entender que esto no ha acabado, que sigue pasando y seguirá. Es una locura, porque cuando estoy contigo, mi cuerpo reacciona solo, tú simplemente te sientas al lado y él hace el resto. Es como si todas las células de mi cuerpo se revolucionasen y me gritasen que es ahí donde debo quedarme. Es hora de aceptar que mi ser reacciona cuando te tengo cerca... Quizás no deje de hacerlo nunca. Lo cual, por cierto, también es una putada, porque esta vez no se trata de una historia condenada al fracaso de la que saldré tarde o temprano y tras la que me consolaré diciéndome que iban a hacerme mucho daño y que he hecho bien. No, esta historia trata de dos corazones llenos de luz y, para no variar, vuelve a complicarse.

    Pero ya no huyo de lo complicado a pesar de las veces que ha salido mal. Ya no me escapo porque esta vez elijo cuidarte y cuidarme estando a tu lado. No recuerdo cuántas veces me habré autocompadecido por no ser la primera opción para quienes me importan, cuántas veces habré deseado la inmediatez de mis personas. Ahora sé que fui lo primero para ti, y eso ensancha mi alma. Ahora que el cielo ya no está nublado, por fin puedo ver que soy tu primera, y con eso me basta. Te quiero, y desde que empecé a hacerlo ya nunca pararé. 

    Continue Reading
    Newer
    Stories
    Older
    Stories

    Virginia Ayuso

    Photo Profile
    Virginia Ayuso

    Escribir para conocerme, para curar y para dar nombre a lo inefable

    Redes sociales

    • twitter
    • instagram

    ARCHIVO

    • agosto 2025 (1)
    • julio 2025 (1)
    • marzo 2025 (1)
    • septiembre 2024 (1)
    • marzo 2024 (1)
    • octubre 2023 (2)
    • septiembre 2023 (1)
    • julio 2023 (4)
    • junio 2023 (2)
    • mayo 2023 (2)
    • mayo 2022 (7)
    • marzo 2022 (3)
    • enero 2021 (1)
    • julio 2020 (2)
    • junio 2020 (1)
    • marzo 2020 (2)

    Created with by BeautyTemplates | Distributed By Gooyaabi Templates

    Back to top