Un día acepté que esto siempre iba a ser así, y hoy me veo aceptando otra idea. Sé que eres la persona perfecta para mí, pero también sé que el miedo y la insuficiencia no te dejan culminar esta historia de amor. Hoy me veo aceptando el hecho de que el arcoíris no va a brillar entre los dos.
No pasa nada, pues aunque se cierre esa puerta después de años pensando que iba a abrirse, quiero pensar en el fin como comienzo de algo nuevo. No importa, mi amor, por mucho que estos años haya deseado que fuese diferente. Buscaré otra mano que coger cuando quiera pasear por los recuerdos, otras mejillas que sonrojar con mis comentarios, otra risa que escuchar con nuestras ocurrencias, otra complicidad que disfrutar cuando se trate del juego y del humor.
No quiero seguir mirando atrás, aunque tú para mí siempre valgas la pena. Me dueles y esto me escuece, pero un día me esforcé en construir una fortaleza dentro de mí y no quiero que sea en vano. He perdido la cuenta de las veces que nos he imaginado siendo felices como pareja, ya no sé qué más darle al universo para que algún día me responda como espero.
En su momento, acepté que siempre iba a quererte. Hoy, acepto que no va a poder ser para seguir adelante y cumplir mi deseo de querer ser tu amiga. El silencio es ensordecedor dentro de mi pecho y, sin embargo, no duele tanto como el que tú guardas cuando hablamos del amor. Puede que pronto sepa lo que te ronda la cabeza, puede que me digas de una vez qué es lo que ves cuando me miras. En cualquier caso, ya tengo experiencia en estos temas y no me espero que me correspondas en absoluto, y, de hacerlo, no creo que seas lo suficientemente valiente como para darme el beso que rompa el hechizo.
Está bien así, te quiero como eres y siempre lo he hecho. En mi corazón no hay resentimiento, aunque sí un montón de frustración. Supongo que seguiré buscando a alguien que me quiera casi tanto como me quiero yo. En tu caso, me temo que te será difícil dar con alguien que me iguale cuando se trate de amarte con todas las letras. Seguiré haciéndolo, en silencio, hasta que un día se desvanezca. Mientras tanto... buscaré otro olor que me sumerja en fantasías de amor, otros ojos profundos que me agranden el corazón.
Allá voy.
Incansable.
Una vez más.