El último baile para lo que nunca acaba
octubre 13, 2023Ya no voy a maltratarme y a decirme "Si es que no aprendo", ya no voy a echarme la culpa de sentir esto. No quiero buscar más enemigas en el espejo. Mirar las cosas de frente siempre me funcionó para no volver a tener miedo, pero contigo la cosa no va así. He intentado cogerte con las dos manos, arroparte sin ahogarte -y sin ahogarme- y darte sin quitarme a mí, pero se ve que no termino de dar con la medida que no me apriete el corazón. Te juro que lo he intentado y aún lo intento.
He dejado de tratar de hacerme ver que las cosas pueden ser como yo quiero, porque estoy envenenada de esperanzas que no van a ningún lado. Siempre te doy y siempre me acabo dando cuenta de que nunca dejaré de hacerlo, porque mi cuerpo pide de ti continuamente... y, al final, todo es tan auténtico que no soy capaz de frenarlo. No sé muy bien qué va a ser de mí: si seguiré escribiendo cuando no pueda dormir, si seguiré dedicando frases que me gustaría estampar contra la pared, si seguiré tragándome mis palabras y las tuyas...
A veces, me gustaría volar para sentirme un poco menos atrapada en mi ansiedad y en un mundo que, por más grande que sea, se me hace pequeño al respirar con esta dificultad. Querría que hubieras dicho más de lo que ya has dicho, querría que fuera suficiente para mí, para siempre, no suficiente para unos instantes o unos meses. Me gustaría que fuese suficiente para darme paz y sentir que, al menos, lo racional de esto se ha cerrado por fin. Ojalá hubieras dicho las palabras mágicas para darme el bálsamo con el que mis heridas llevan soñando estos años. No sé si siempre estaré escribiendo lo que nunca podré vivir, y duele pensarlo.
Nadie sabe lo que aprieta esta mano invisible, nadie sabe lo que quema bajo mi ropa cuando trato de sujetar estas ganas. No quiero seguir dándome cabezazos contra el volante cuando ya te has bajado y decirme al llegar a casa que nunca aprendo, que no puedo seguir así, que cómo se me ocurre. No es mi culpa estar viva y sentir amor. Siempre vas a estar y yo siempre voy a estar dispuesta en cuanto me vuelvas a mirar. Esta vez me cogeré de los hombros con dulzura y me diré que no sé muy bien cuándo ni cómo acabará esto. Me gustaría concederle un último baile a esta historia y a estos pensamientos, pero lo cierto es que aún no hemos dejado de bailar y no tengo claro si algún día lo haremos.
0 comments