El cansancio de echar de menos

mayo 26, 2023

Ya lo saben mis abuelos, 

la brisilla y el viento 

que ruge y sopla fuerte 

sin rastro de piedad o pudor. 

El temporal ya no tiene tacto 

con mi corazón exhausto, 

al que golpea con buen gesto 

para que aprenda la lección. 

Ya lo saben las paredes

porque están hartas de oírme 

y de verme encajar otro impacto 

que luego guardo en el cajón. 


Ya lo sabe la vida, 

que me escucha quejumbrosa, 

musitando melodías 

que alguien me enseñó.

Que no dejo de decirlo 

con mis manos y mis pupilas,

que soy de esas que 

se vuelve y mira

cuando nos decimos adiós. 

Yo no sé hablar

si estamos lejos,

hacer las cosas de puntillas,

besar con prisa y con pausas

y convivir con el reloj.

Yo no sé querer

si no es ardiendo, 

porque se me salen por la boca

el amor y la tristeza 

con sabor a quemazón.


Estoy harta de no reír,

estoy cansada de echar de menos,

porque cuando no es a ti,

es a mí, al ruido y a decir que no.

Y ¿cómo me digo yo esto?

¿Cómo me abrazo y me explico 

que hay quien deja amar para luego?

¿Cómo arropo ese corazoncillo inquieto

para que nunca cale el frío

y la villana no sea yo? 


Ya lo saben mis abuelos,

que hoy me mantengo errante,

que no conozco de límites

cuando se trata del amor.

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