En la foto no salgo yo
junio 19, 2023Pensaba que había entendido cómo funciona lo inevitable. He creído con toda mi alma que lo que se atrae, acaba siendo y que lo que se busca, se encuentra. Y me he sorprendido de malos modos al darme cuenta de que, a veces, lo que parece destinado a ser acaba anulado por el miedo... O por la propia voluntad. Hay quien llama a esto decepción: decepción por haber vuelto a volar alto creyendo que nunca voy a sufrir el impacto cuando las alas se me quiebren y ya no me pueda sostener en el aire. Pensaba que ahora conocía lo inevitable, aquello que todos ven y saben que va a pasar porque desde cualquier ángulo y cualquier punto de vista se aprecia que así será. Me equivocaba, no solo he aprendido que la magia no lo es todo, sino que me doy cuenta de que ya no vemos la misma luna. Parece que el zodíaco no supo ponerle nombre a esto y no nos avisó de que esta vez nada tendría que ver la tierra o el fuego. No sabía que las cosas tan auténticas también encuentran su final.
Siempre me ha gustado el verano, y ahora ni lo entiendo ni lo supero. Las mejores historias han empezado siempre en verano, pero desde hace tiempo parece que la llegada del calor ya solo arrasa con lo que un día me importó. Quema, duele mucho... Yo no sabía que lo que parece infinito realmente no lo es. Diría que siempre hemos sabido leer las nubes que había en otros cielos, ver su color y predecir las tormentas que iban a azotar por dentro. Intentábamos darles un refugio para cuando sonaran los truenos con su furia ensordecedora, queríamos colorear el gris de esos nubarrones para dibujar el arcoiris e imaginarnos el tesoro que habría al final. No sé, yo pensaba que también sabíamos mirar nuestro cielo y podríamos describir lo que vemos, pero tu imagen y la mía son distintas, y esta vez no se trata de las diferencias que unen. Esta vez son diferencias que distancian. Duele, y yo no le hago nada, porque tantos años me han enseñado que ni siquiera lo inevitable es inevitable del todo y que el amor propio es el hogar al que vuelves con los huesos hechos polvo tras el impacto. Ver el atardecer cayendo y precipitándote hacia el suelo no es hermoso, sin embargo... me recuerda que volver hacia abajo es sinónimo de otro comienzo.
Ahora guardo otro romance de otoño debajo de la cama para observarlo cada noche y echar una mirada nostálgica al dolor. Habría estado bien saber que sigue siendo especial. Habría sido genial seguir siendo de principio a final. Sin embargo, no todo es malo y aunque la luna no sea la misma, mi pecho sigue caliente y dudo que algún día se enfríe del todo. Me gustaría seguir leyendo las nubes y arreglar el mundo entero de haber sido de otro modo. Me gustaría haberme salido con la mía, aunque simplemente me habría bastado con que siguieran sin entenderlo. Jode darte cuenta de que todo y todos pararon en el momento preciso para que nada saliera adelante, que los dedos apuntaban hacia el lugar correcto y las señales se amontonaban posicionándose en contra de lo efímero. Creí con toda mi alma que esta vez le había ganado a la razón.
Pero, al final, en la foto no salgo yo.
0 comments