El pantano de las hadas

mayo 31, 2022

En mis sueños siempre ha estado presente ese lugar que nadie más conoce, allí donde los árboles cantan y la hierba te acaricia a cada paso que das. Allí donde la gente vive al principio y al final del arcoíris y los tesoros son de los colores del cielo. Mamá, yo he estado allí decenas de veces. Quizás por eso no hay un solo día que no desee estar en mi propio País de las Maravillas donde las hadas tocan instrumentos de cuerda y los duendes bailan al anochecer. Es más bonito que cualquier cosa que hayas visto porque ese lugar está hecho de la magia que le falta a este mundo y que les sobra a los corazones como el mío. Quiero ver otra vez ese lugar, allí donde hay que ser muy valiente para ir por primera vez... y muy niña para volver. Porque solo la niña interior de la mano de su zorro sabrá guiarte entre los agujeros de gusano para burlar al tiempo y al espacio. En ese lugar los días son aventuras y los paseos se dan por las nubes. No te puedes caer porque allí aprendes a volar y el agua y la tierra danzan a tu alrededor. 

Quiero volver, mamá. Quiero regresar al lugar al que pertenezco, porque mi país está hecho de nubes y mi bandera es ese arcoíris en el que viven los sueños de los que está hecha la primavera. Criaturas de todos los tamaños y colores que despiertan con el sol y cuyos corazones no duermen nunca. Y al caer la noche, vuelta a empezar: vienen las hadas con sus violines y violas, los gnomos con sus tambores y los conejos blancos confiesan que saben hablar. En el agua se refleja la luz que emite el polvo de las hadas y el pantano está feliz otra vez. He ido muchas veces a esas fiestas y he bailado hasta caer rendida, riéndome como solo una niña puede y sintiendo lo que solo una niña siente. Allí la lluvia está hecha de cristal que brilla al tocar la tierra y los valles susurran mi nombre cuando el ocaso tiñe sus paisajes de un naranja acogedor. No sabes bien, mamá, lo que sentí cuando descubrí que las hadas se han ido a un lugar donde nadie tiene que creer en ellas para que existan. Solo quieren tocar su música en la fiesta del pantano para alegrar los corazones de todas las criaturas que con ellas viven. 

Quiero volver allí donde hay que ser valiente para ir y muy niña para regresar. Cuando cierro los ojos, los valles siguen llamándome y las luces del polvo de hadas reflejadas en el agua adornan mis sueños y me levantan las comisuras sin darme cuenta. Y sigo pensando en ellos, en que esta noche probablemente los duendes, gnomos, hadas y gigantes están bailando en esa fiesta como cada vez, esperando por si vuelvo a cruzar la madriguera. Ojalá sigan esperándome, porque esa melodía compuesta de fantasía la llevo tatuada en el alma y no hay noche que no desease formar parte de esa fiesta en el pantano, rodeada de hadas que cuentan historias que los humanos ni siquiera hemos sido capaces de imaginar.

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1 comments

  1. Ya quisieras que la policía me pillara por fastidiar a taradas insignificante como tú. Que no le importas a nadie, ni siquiera a la imbécil de tu madre porque si realmente le hubieras importado no te hubiera concebido triste payasa hija de la gran puta. Me alegra ofender y picar también a otra subnormal como tú que hay muchas atontadas sueltas como tú por el desconocimiento de métodos anticonceptivos

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