Pages

  • Inicio
  • Sobre mí

Los ojos son ciegos, hay que buscar con el corazón

    • Última entrada
    • Entrada más antigua
    • Instagram

    Cuántas veces te habré pensado... Como se suele decir, he perdido la cuenta: de todas las situaciones que he creado en mi cabeza, de todas las veces que he imaginado conocerte en diferentes circunstancias, de la cantidad de ocasiones que he tenido para besarte en la ficción de mi mente... Y no sé cómo será tu olor de verdad, pero en mis pensamientos hueles a ropa limpia y a libros sin estrenar. Ya no sé qué más darle a esta cabecita para que deje de pensarte por un momento, porque ahora me parece que cualquier canción sería ideal para crear un recuerdo de algo que aún no haya sucedido, dibujando un momento que se quede entre las dos.

    Cuántas veces habré acabado diciendo tu nombre sin que hayas tocado mi piel... Sin comprobar si realmente hueles como yo creía y besas como he soñado. Y a veces me da por pensar en cómo suena tu voz cara a cara y en qué harás antes de dormir. 

    Con la de cosas de las que podríamos estar hablando ahora mismo y tú decides no cruzarte aún en mi camino. Se me ocurren cientos de bromas para hacerte reír, y qué bonito sería escucharlo en primera persona. No te conozco y ya estoy convencida de que tu risa sería de mis sonidos favoritos y tu temple un espejo en el que mirar. Sé que te robaría las zapatillas y algún que otro beso para hacerte callar.

    Cuántas veces he pensado en cómo repararías en mi altura, en lo poco que tardaríamos en comparar nuestras manos y reírnos por ser demasiado obvias. Porque sí, es obvio que seríamos un buen equipo aunque de momento no haga más que soñar contigo. Y me valdría cualquier día, cualquier estación y la hora que elijas, porque si se hiciera realidad mi fantasía, lo nuestro tendría mucho más de voluntad que de azar. Hay canciones que ya me recuerdan a ti sin conocerte. 

    Qué bonito sería o tal vez será, no sé bien cómo conjugar el verbo, pero sí tengo claro que querer, quiero, y que arder, ardo en deseos de tenerte en mi vida y usar el presente cuando te diga "Te quiero". Quizás estoy corriendo mucho, pero es imperativo que nos encontremos para tener la oportunidad de demostrarte que siempre se trata de actitud, y que la mía es la de hacerte mi futuro perfecto. Puede que sepa que encajaremos sin ni siquiera haber hablado contigo, que me gustaría darte algo que guardes siempre en los bolsillos y que el único condicional que admitamos sea un "¿Bailarías conmigo?". Da igual que la vida tenga otros planes, no nos afectará, porque si te quedas conmigo yo seré tu coartada, diles que no podrás.

    ¿Qué me dices? ¿Nos quedamos con los "¿Y si...?" o cruzamos nuestros caminos?

    Continue Reading

    Creo que me toca aceptar que siempre voy a quererte, porque es algo atemporal. Es momento de enfrentar el hecho de que forma parte de mí sentir esto. Ni el tiempo ni el espacio pueden borrar lo que me haces sentir, y no me refiero solo a los ojos que te ven de esa forma, porque me has recordado que el vello se eriza por muchas razones. Contigo he sentido la felicidad de vivir momentos de película. Y justo cuando peor estábamos y casi tenía decidido apartarme del camino, suena esa canción en la radio, encuentro esa carta ordenando mi cuarto, huelo esa colonia... No digo que exista el destino, pero a veces la vida te grita dónde te estás equivocando.

    Debo entender que esto no ha acabado, que sigue pasando y seguirá. Es una locura, porque cuando estoy contigo, mi cuerpo reacciona solo, tú simplemente te sientas al lado y él hace el resto. Es como si todas las células de mi cuerpo se revolucionasen y me gritasen que es ahí donde debo quedarme. Es hora de aceptar que mi ser reacciona cuando te tengo cerca... Quizás no deje de hacerlo nunca. Lo cual, por cierto, también es una putada, porque esta vez no se trata de una historia condenada al fracaso de la que saldré tarde o temprano y tras la que me consolaré diciéndome que iban a hacerme mucho daño y que he hecho bien. No, esta historia trata de dos corazones llenos de luz y, para no variar, vuelve a complicarse.

    Pero ya no huyo de lo complicado a pesar de las veces que ha salido mal. Ya no me escapo porque esta vez elijo cuidarte y cuidarme estando a tu lado. No recuerdo cuántas veces me habré autocompadecido por no ser la primera opción para quienes me importan, cuántas veces habré deseado la inmediatez de mis personas. Ahora sé que fui lo primero para ti, y eso ensancha mi alma. Ahora que el cielo ya no está nublado, por fin puedo ver que soy tu primera, y con eso me basta. Te quiero, y desde que empecé a hacerlo ya nunca pararé. 

    Continue Reading

    Pensaba que había entendido cómo funciona lo inevitable. He creído con toda mi alma que lo que se atrae, acaba siendo y que lo que se busca, se encuentra. Y me he sorprendido de malos modos al darme cuenta de que, a veces, lo que parece destinado a ser acaba anulado por el miedo... O por la propia voluntad. Hay quien llama a esto decepción: decepción por haber vuelto a volar alto creyendo que nunca voy a sufrir el impacto cuando las alas se me quiebren y ya no me pueda sostener en el aire. Pensaba que ahora conocía lo inevitable, aquello que todos ven y saben que va a pasar porque desde cualquier ángulo y cualquier punto de vista se aprecia que así será. Me equivocaba, no solo he aprendido que la magia no lo es todo, sino que me doy cuenta de que ya no vemos la misma luna. Parece que el zodíaco no supo ponerle nombre a esto y no nos avisó de que esta vez nada tendría que ver la tierra o el fuego. No sabía que las cosas tan auténticas también encuentran su final. 

    Siempre me ha gustado el verano, y ahora ni lo entiendo ni lo supero. Las mejores historias han empezado siempre en verano, pero desde hace tiempo parece que la llegada del calor ya solo arrasa con lo que un día me importó. Quema, duele mucho... Yo no sabía que lo que parece infinito realmente no lo es. Diría que siempre hemos sabido leer las nubes que había en otros cielos, ver su color y predecir las tormentas que iban a azotar por dentro. Intentábamos darles un refugio para cuando sonaran los truenos con su furia ensordecedora, queríamos colorear el gris de esos nubarrones para dibujar el arcoiris e imaginarnos el tesoro que habría al final. No sé, yo pensaba que también sabíamos mirar nuestro cielo y podríamos describir lo que vemos, pero tu imagen y la mía son distintas, y esta vez no se trata de las diferencias que unen. Esta vez son diferencias que distancian. Duele, y yo no le hago nada, porque tantos años me han enseñado que ni siquiera lo inevitable es inevitable del todo y que el amor propio es el hogar al que vuelves con los huesos hechos polvo tras el impacto. Ver el atardecer cayendo y precipitándote hacia el suelo no es hermoso, sin embargo... me recuerda que volver hacia abajo es sinónimo de otro comienzo.

    Ahora guardo otro romance de otoño debajo de la cama para observarlo cada noche y echar una mirada nostálgica al dolor. Habría estado bien saber que sigue siendo especial. Habría sido genial seguir siendo de principio a final. Sin embargo, no todo es malo y aunque la luna no sea la misma, mi pecho sigue caliente y dudo que algún día se enfríe del todo. Me gustaría seguir leyendo las nubes y arreglar el mundo entero de haber sido de otro modo. Me gustaría haberme salido con la mía, aunque simplemente me habría bastado con que siguieran sin entenderlo. Jode darte cuenta de que todo y todos pararon en el momento preciso para que nada saliera adelante, que los dedos apuntaban hacia el lugar correcto y las señales se amontonaban posicionándose en contra de lo efímero. Creí con toda mi alma que esta vez le había ganado a la razón.

    Pero, al final, en la foto no salgo yo. 

    Continue Reading

    Ya lo saben mis abuelos, 

    la brisilla y el viento 

    que ruge y sopla fuerte 

    sin rastro de piedad o pudor. 

    El temporal ya no tiene tacto 

    con mi corazón exhausto, 

    al que golpea con buen gesto 

    para que aprenda la lección. 

    Ya lo saben las paredes

    porque están hartas de oírme 

    y de verme encajar otro impacto 

    que luego guardo en el cajón. 


    Ya lo sabe la vida, 

    que me escucha quejumbrosa, 

    musitando melodías 

    que alguien me enseñó.

    Que no dejo de decirlo 

    con mis manos y mis pupilas,

    que soy de esas que 

    se vuelve y mira

    cuando nos decimos adiós. 

    Yo no sé hablar

    si estamos lejos,

    hacer las cosas de puntillas,

    besar con prisa y con pausas

    y convivir con el reloj.

    Yo no sé querer

    si no es ardiendo, 

    porque se me salen por la boca

    el amor y la tristeza 

    con sabor a quemazón.


    Estoy harta de no reír,

    estoy cansada de echar de menos,

    porque cuando no es a ti,

    es a mí, al ruido y a decir que no.

    Y ¿cómo me digo yo esto?

    ¿Cómo me abrazo y me explico 

    que hay quien deja amar para luego?

    ¿Cómo arropo ese corazoncillo inquieto

    para que nunca cale el frío

    y la villana no sea yo? 


    Ya lo saben mis abuelos,

    que hoy me mantengo errante,

    que no conozco de límites

    cuando se trata del amor.

    Continue Reading

    Vestiste de llamas mi cuerpo tembloroso,

    abrazaste mi boca con un beso ahogado, 

    conquistaste mi más alta cumbre con humor improvisado.

    Y todo para acabar haciéndome ver el cielo

    con los ojos cerrados. 

    Eso podría decir, si es que

    hubiera pasado.

    Aunque no dejo de atribuir

    sensaciones ya aprendidas

    a cuerpos y rincones inexplorados. 


    Oscuridad es lo que veo 

    cuando calmo el corazón:

    paisajes encantados, ritmo,

    imaginación... 

    Sirenas y sus cantos que no

    llaman a los marineros,

    que llaman a otras sirenas 

    para hacerles el amor. 

    Oscuridad precediendo al sosiego

    que da lugar a las historias

    que solo escribiría yo.

    Y quien diga que abras los ojos,

    es que no ha visto con los del corazón. 

    Que ver en la oscuridad no es sino la capacidad 

    de poder vivir cuanto quiero,

    aquello que aún no ha ocurrido

    y no sé si ocurrirá. 


    Que nos quiten lo vivido, 

    que el olvido no sabrá

    cuánto tiempo le hará falta

    para borrar nuestras huellas 

    y tantas miradas de complicidad. 

    Ahora sé por qué esos abrazos

    siempre calman la ansiedad,

    un corazón cerca del otro

    y los párpados testigos

    de que nuestros ojos, sin quererlo, 

    se han vuelto a cerrar.


    Y ahora sé por qué cerramos los ojos

    también al besar:

    porque la intensidad de la vida

    hace camino a través de la oscuridad.

    La calma para sentir,

    la seguridad de no mirar,

    la plenitud de ver con los ojos

    cuyas cuencas adentro están.

    Continue Reading
    Newer
    Stories
    Older
    Stories

    Virginia Ayuso

    Photo Profile
    Virginia Ayuso

    Escribir para conocerme, para curar y para dar nombre a lo inefable

    Redes sociales

    • twitter
    • instagram

    ARCHIVO

    • agosto 2025 (1)
    • julio 2025 (1)
    • marzo 2025 (1)
    • septiembre 2024 (1)
    • marzo 2024 (1)
    • octubre 2023 (2)
    • septiembre 2023 (1)
    • julio 2023 (4)
    • junio 2023 (2)
    • mayo 2023 (2)
    • mayo 2022 (7)
    • marzo 2022 (3)
    • enero 2021 (1)
    • julio 2020 (2)
    • junio 2020 (1)
    • marzo 2020 (2)

    Created with by BeautyTemplates | Distributed By Gooyaabi Templates

    Back to top