La chica y el zorro
junio 29, 2020La chica del zorro nunca habla, solo pasea, camina, anda sin descansar. Rara vez la escuché cantar. Un pie delante del otro; un, dos, tres... Y siempre con un zorro al lado. Parece que camina sobre el agua, haciendo pequeñas ondas con sus pies que apenas perturban el agua calmada; ondas que empiezan débiles bajo sus pies y que terminan llegando a cualquier rincón del mundo. Cruza bosques enteros, ciudades, ríos y mares. Allá donde va siempre lleva a ese zorro, aunque quizás sea ella quien lo acompañe él. Parece como si se conocieran desde mucho antes de que yo estuviera aquí. Parece como si le diera igual el camino que elegir porque no tiene destino al que llegar. Caminan, andan, continúan vagando por la tierra como si nadie más estuviera en ella.
A veces pienso que se siente perdida y que lo único que da sentido a su caminar por este mundo es ese zorro que va con ella. En ocasiones, diría que cuanto más los miro, más puedo apreciar que caminan de la mano. Es curioso... Un zorro y una humana no pueden darse la mano. Y no importa qué pase en el mundo, qué tiempo haga, si hay una guerra, una pandemia o una catástrofe natural. Lo que pasa en el mundo no la distrae de su caminar. El zorro la mira, la reconoce, confía en ella. Los pies de la chica y las patas del zorro siguen pisando esta realidad a un ritmo constante. Solo se han detenido en una ocasión. Una vez los vi abrazarse. Ella sostenía al zorro en sus brazos, más bien lo mecía con ternura y una sonrisa neutra. Y siempre hay luz a su alrededor.
No sé qué pasaría si se separasen. Lo he pensado muchas veces. Tantas, que creo que he barajado todas las respuestas posibles en busca de la definitiva. Y creo que jamás lo sabré. Parece como si no tuvieran a nadie más. Parece que viven para compaginar su caminar. Dos pies y cuatro patas que resuenan en el mundo como un tic-tac. Pero lo cierto es que no es la de un contrarreloj el aura que los envuelve, siempre llevan un paso tranquilo y firme que, más bien, pareciera que es parte de todo lo que existe. El mundo tiene su rumbo y las cosas tienen su plan. Pero esa chica con su zorro, o ese zorro con su chica, jamás paran. Errantes compañeros que pisan el agua y la tierra para llegar a ninguna parte. No sé si alguna vez tuvieron un principio ni si tendrán un final... ¿Serán reales en realidad? Solo espero que, si eso es la paz, jamás los separen. Al fin y al cabo, no son de nadie, no buscan a nadie. No son nadie...
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